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Biblia, Escuela Sabática
3 años atrás

Bosquejo de la lección 2 de la Escuela Sabática con el título: La oración: el corazón del reavivamiento para el 3º Trim/2013.
Participación Especial: Pr. Pr. Bruno Raso. Descarga aquí este video
Motiva: Uno de los recuerdos que guardo de mi infancia es de una ocasión en la que me desperté, asustado con los rayos, relámpagos y truenos. Fui corriendo hacia el cuarto de mi papá, buscando amparo, y cuando entré lo encontré arrodillado, orando, entonces volví a mi cuarto, tranquilo al saber que él estaba suplicando el cuidado de Dios. Ahora sé que no estaba orando por los rayos y relámpagos de aquella madrugada, estaba hablando con su mejor amigo. El milagro más grande, resultado de la oración, no es la respuesta a una oración, sino colocar a la criatura humana en contacto con su Criador.
Enfoque: Sólo podemos esperar un reavivamiento en respuesta a la oración.

Explora:
I. Jesús, ejemplo de oración.
Pregunta 1:
Tres características de la oración de Jesús: Mc 1:35; Lc 5:16; 9:18 1) de Madrugada, 2) En lugares solitarios 3) Con frecuencia.
Pregunta 2:
Tres motivos de oración: Jn 17:20; Lc 22:31; Mt 26:36; 1) Unidad de los creyentes 2) Conversión de Pedro después de su fracaso 3) Que se hiciera la voluntad de Dios.
II. Eficacia de la oración. “La oración y la fe harán lo que ningún poder en la tierra podrá hacer.” Elena G. de White, El ministerio de curación, p. 407
Pregunta 3: ¿Qué hace que la oración sea eficaz?
Sl 34:1 Siempre; Daniel 9:8:13 Confesión; Ef. 5:20 Acción de gracias; Efesios 6:18 Súplica; Luc. 18:9-14 Humildad

Aplica:
Existen diversas maneras de orar:
• Orar solos, abrir el corazón a Dios, como a un amigo.
• Orar Juntos, Mat. 18:19, 20 Concordar = Plenamente de acuerdo.
• Orar de rodillas. 95:6 Venid, adoremos y postrémonos; arrodillémonos delante de Jehová, nuestro hacedor.

Crea:
Hablar sobre la oración es fácil, a las personas les gusta pedir oraciones, pero orar es una necesidad personal de todos, es la respiración del alma. Orar debería ser un hábito, una necesidad del alma. Muchas veces no tenemos deseos de orar, o a veces oramos muy poco, como ansiosos por terminar. No hay hambre para conversar con Dios. En su maravilloso amor Dios nos concede hambre para orar, si se lo pedimos, así como aquél muchacho que tiene alegría en estar en la presencia de su novia. No hay mayor alegría que estar en la santa presencia de Dios. Oremos.