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Biblia, Escuela Sabática
3 años atrás

Reforma: tener nuevos pensamientos es el título de la lección 11 de la Escuela Sabática para el 3º Trim/2013.
Particiáción Especial: Pr. Bruno Raso. Descarga aquí este video
Motiva: Un joven me contó cierta vez que algunos meses después de sub autismo aún extrañaba la música y las fiestas mundanas. Y para evitar involucrarse nuevamente en ese mundo, decidió ponerse algodón en los oídos para no escuchar, ni ser tentado. ¿Será esta una buena fórmula para evitar el pecado?
Enfoque: Entender que si tuviéramos una reforma en nuestro pensamiento, tendremos una reforma en nuestras acciones.

Explora:
I. Mentes transformadas.
Pregunta 1: ¿Qué consejo nos da el Nuevo Testamento a fin de que preservemos la mente de las influencias malignas de este mundo?
1. Sumisión total de nuestra naturaleza. (2 Co 10:5,6) Dios se enseñorea de nuestra mente. Entregar nuestra mente a su control. El resultado será tener la misma mente que hubo también en Cristo Jesús. (Fp 2:5)
2. Alimentar la mente con pensamientos edificantes. (Fp 2:8)

II. Sentimientos y acciones transformadas.
Pregunta 2: ¿Cuál es el ideal en relación con nuestros sentimientos?

  •  Tener el mismo sentimiento de Jesús. Flp 2:5 “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús”. Los pensamientos, deseos y motivaciones del Cristiano deben ser los pensamientos, deseos y motivaciones que llenaban el sagrado corazón de Jesús.
  • Sant. 3:13,14 Quien tiene la sabiduría de lo alto tiene sentimientos nobles, que guarda en su corazón sentimientos malignos, la verdad no está en él.
  •  Pensamientos transformados llevan a acciones transformadas

Aplica: El cambio sucede cuando permitimos que el Espíritu Santo transforme nuestro pensamiento. Dios desea controlar nuestro cuerpo por medio de nuestra mente. Nos hacemos semejantes a aquello con lo que llenamos nuestra mente. Donde se detienen nuestros pensamientos.

Crea:
Si el Espíritu Santo te impresionó con algo específico, ¿por qué no entregarle eso a él ahora?
Cada día es una lucha por el control de nuestra mente. Cada uno de nosotros decidimos quién controlará nuestra mente. Tomemos diariamente la santa decisión de dejar que nuestro corazón sea conducido por Dios.